El artículo “Modelo infográfico en la representación visual”, de Roberto Paolo Arévalo Ortiz, Esteban Matías Villamarín Iza y Javier Aldair Molina Loján, estudia la aplicación de un modelo de tres capas para representar visualmente leyendas de las parroquias rurales del cantón Latacunga, Ecuador. Su propósito es preservar y difundir relatos ancestrales mediante infografías capaces de comunicar su contenido de forma clara, atractiva y comprensible para públicos contemporáneos.
La investigación parte de la importancia del diseño de información como disciplina que combina diseño gráfico, comunicación visual y principios cognitivos para transformar datos o relatos complejos en mensajes accesibles. Dentro de este campo, la infografía se presenta como una herramienta especialmente útil porque integra texto, imágenes, iconos, mapas, color y composición. No se limita a sustituir palabras por dibujos, sino que organiza y sintetiza la información para facilitar su percepción, comprensión y memorización.
El estudio también destaca el valor cultural de las leyendas, entendidas como narraciones transmitidas de generación en generación que mezclan hechos, lugares y personajes reales con elementos imaginarios. Estas historias expresan la identidad, las creencias y la memoria colectiva de las comunidades. Sin embargo, la transmisión oral ha disminuido y muchos habitantes ya no conocen los relatos de sus propias parroquias, lo que amenaza su continuidad.
Mediante una metodología cualitativa, los autores recopilaron 54 leyendas de diez parroquias rurales de Latacunga. La mayoría procedía de sitios web, siete de libros y solo una de una entrevista, dato que evidencia la pérdida progresiva de fuentes orales directas. Las narraciones se clasificaron en cuatro categorías: apariciones de seres sobrenaturales, imágenes religiosas, hechos históricos y elementos de la naturaleza. El 69 % correspondió a seres sobrenaturales, seguido por relatos religiosos, históricos y naturales. La concentración de dieciséis relatos en San Juan de Pastocalle confirma, además, la riqueza desigual del territorio y la necesidad de documentar sistemáticamente sus tradiciones locales.

El modelo propuesto organiza la creación de infografías en tres capas. La primera, “El tema”, define la idea de comunicación, el concepto visual, los títulos, la imagen principal y la ambientación. La segunda, “Estructura comunicativa e información”, ordena el contenido mediante retículas, imágenes complementarias, textos claros, color y recursos gráficos. La tercera, “Detalles”, revisa la integración entre textos e imágenes, delimita unidades y categorías de contenido y evalúa el impacto comunicativo y educativo.
El modelo fue probado inicialmente con la leyenda “El duendecillo de los hornos de pan”. La propuesta utilizó lettering, ilustración vectorial, iconos, mapas, tipografía Poppins y una paleta oscura asociada al misterio. Posteriormente se aplicó a siete leyendas sobrenaturales, adaptando colores, personajes y atmósferas según cada relato.
Los resultados indican que la metodología mejora la claridad, la organización y la capacidad de atracción de las infografías, sin perder el sentido esencial de las leyendas. Además, su flexibilidad permite modificar paletas cromáticas y recursos visuales para representar narrativas diferentes. El artículo concluye que este modelo constituye una herramienta eficaz para preservar el patrimonio cultural intangible, ampliar el acceso a los relatos ancestrales y fortalecer la identidad cultural y el diálogo intercultural.